septiembre 11, 2015

Soichiro Honda, la inspiradora historia de un soñador incansable

Es el hombre incansable, el ingeniero obstinado, el inventor que persiguió sus sueños hasta el último día de su vida. Aunque hace ya más de dos décadas que dejó este mundo, el 5 de agosto de 1991, el alma de Soichiro Honda sigue presente en cada uno de los productos de la Compañía que fundó. Hoy resumimos su biografía en cinco datos que dejarán más de una boca abierta.

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Ingeniero nato

Honda nació en 1906 en Tenryū, un pueblecito japonés a los pies del Monte Fuji. De madre tejedora y padre herrero, Honda comenzó bien joven a trabajar en el taller de reparación de bicicletas de la familia. Las piezas de las bicicletas rotas que su padre compraba para revender fueron sus juguetes desde que llegó al mundo.

Construyó su primer coche de carreras a los 18 años

A los 15 años, Honda se trasladó a Tokyo como aprendiz en Art Shokai, un taller mecánico cuyos dueños, los hermanos Sakakibara, diseñaban coches de carreras durante la noche. En los siguientes años, Honda se convirtió en su piloto mecánico y ayudó a diseñar y construir el Curtiss, el coche de carreras que en 1924 ganó el Campeonato de Japón. Honda tenía entonces 18 años.

Abrió su primer negocio a los 22

Después de seis años trabajando como mecánico en la capital japonesa, Honda regresó a su provincia natal. Tras las victorias en las carreras, Art Shokai se había convertido en un taller próspero y popular que abrió delegaciones por todo el país. Honda fue escogido para abrir el taller de Hamamatsu, la ciudad más cercana a su pueblo.

… y entonces se decidió a estudiar

Durante su juventud Honda menospreciaba la educación convencional. “Si la teoría promoviera la creatividad todos los profesores habrían sido los inventores”, solía decir. Ya no tan joven y tras varios años al frente de su propio taller, reconoció que estudiar podría serle útil e ingresó en la escuela técnica de Hamamatsu. Sin embargo, el romance no terminó bien. Honda fue expulsado al negarse a hacer el examen: lo que le interesaba eran los conocimientos, no el diploma.

A los 30 por poco se mata a bordo de su propio coche

Honda vivía en el taller, trabajaba sin descanso y todo su tiempo libre lo dedicaba a construir coches de carreras. En 1938 participó en un rally junto al río Tama, una carrera que casi le costó la vida. Su coche corrió a velocidad de vértigo (120 km/h) y poco antes de llegar a meta colisionó con un coche que había parado de repente. Dio tres vueltas en el aire y salió con un brazo roto, el hombro dislocado y la cara dañada. Los siguientes tres meses los pasó en el hospital.

Voluntad a prueba de bombas

A Honda le tocó vivir dos conflictos bélicos casi simultáneos, la guerra sinojaponesa (1937–1945) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), durante los cuales su negocio sobrevivió gracias a los aros de pistón que proveía a Toyota, que más tarde se convertiría en su principal competencia. Los aros de pistón habían sido diseñados durante los años anteriores por el propio Honda y le costaron sudores y lágrimas antes de conseguir superar las pruebas de calidad de Toyota.

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Un año de descanso con un barril de whisky

1945: termina la guerra. Hamamatsu ha sido duramente bombardeada por el ejército americano, la fábrica regentada por Honda, como el resto del país, yace en ruinas. Honda decide no reconstruir la fábrica y vende el negocio a Toyota. Con parte del dinero de la venta compra un tanque de alcohol, lo instala en su jardín y anuncia que se toma el año de descanso, haciendo whisky casero para familiares y amigos.

“Chu-chu”, ¡rumbo al éxito!

A pesar del desastre de la guerra a Honda le llegará el éxito muy poco después. En 1946 Honda abre una fábrica bajo el rimbombante nombre de Honda Technical Research Institute, donde producirá motores para motocicletas. Y entonces ideó el invento que le propulsó hacia el éxito: instaló el motor de una pequeña radio militar, que había recogido en casa de un amigo, en una bicicleta, construyó un depósito con una bolsa de agua caliente usada y lo llenó de aceite. El invento se popularizó bajo el nombre de “chu-chu” por el ruido que hacía y se vendieron 1.500 unidades. En 1947 el “chu-chu” se rediseñó y dio lugar a la famosa Honda A-Type, el primer invento de Honda que salió al mercado.

La semilla está plantada

Animado por el éxito de la Honda A-Type, en 1948 Honda convierte el Institute en la ya más familiar Honda Motor Company, Ltd. y el resto de la historia… ¡probablemente ya la conocéis.