septiembre 14, 2016

Innovación y política: Cómo Honda estuvo a punto de no poder fabricar coches… por ley

Año 1916, en Tenryū, un pueblo japonés a los pies del Monte Fuji. Un nada común Ford modelo T circula bajo la mirada alucinada de un Soichiro Honda de apenas 10 años. El niño sale corriendo tras el vehículo, e incluso se arrodilla a oler el rastro de gasolina. En su joven mente nace un sueño: algún día conducirá coches construidos por él mismo. A lo largo de la historia de Honda, su fundador recordó este momento clave de su vida en multitud de ocasiones.

Los años 60, en pleno boom de la industria de la automoción japonesa, fueron el escenario para la realización de aquél sueño. Alcanzada la época de madurez de Honda como fabricante de motocicletas, la compañía empezaba a sentar las bases para dar el paso hacia la construcción de automóviles. Pero hacer realidad el sueño no fue fácil. El empeño y la perseverancia del genio ingeniero estuvieron a punto de no ser suficientes ante un enemigo de diferente calaña: la política. Hoy os explicamos la odisea que el equipo de I+D de Honda tuvo que superar en los años 60 antes de lanzar los primeros modelos con cuatro ruedas y convertirse en miembro de pleno derecho de la industria automovilística japonesa.

La Tercera División de Investigación

“Honda ha decidido fabricar automóviles”. Corría el año 1958 cuando Yoshihito Kudo, entonces líder del centro de Investigación y Desarrollo de Honda, recibió esta orden extraoficial para encargarse de la llamada Tercera División, operando en estricta confidencialidad. “Estate preparado para mucho más que el simple diseño de carrocería”, concluía la orden.

Con tan sólo siete ingenieros en el equipo, la Tercera División se convirtió en el motor que conduciría Honda al sueño de entrar en la industria automotriz. La primera misión fue idear un mini vehículo que cumpliera con el concepto de “Coche para la gente”, cuyo prototipo fue desarrollado bajo el código “XA170.”

Test del Honda XA170

Test del Honda XA170

En pleno proceso de desarrollo, el equipo recibió otra orden de Soichiro Honda: desarrollar un coche deportivo. Honda había tenido una idea: sería más fácil crear nueva demanda que competir con los fabricantes que ya dominaban el mercado. Así pues, el 1959 nació un nuevo prototipo biplaza, desarrollado bajo el código XA190. Acto seguido, el equipo se puso manos a la obra para desarrollar simultáneamente un tercer prototipo, un mini camión, el XA120, esta vez siguiendo órdenes del co-fundador de Honda Takeo Fujisawa.

Compromiso con la innovación

Espíritu de superación. Esta es quizá la característica que más busca Honda en sus ingenieros. Cuando la innovación forma parte del ADN de una compañía, ésta necesita que sus trabajadores compartan sus genes curiosos, y también necesita construir una estructura de empresa donde los ingenieros puedan dar rienda suelta a su talento.

El 1 de julio de 1960, sin menoscabo de los proyectos de desarrollo que ya había en marcha, Honda dio un paso que sería determinante para convertirse en la empresa multinacional que hoy conocemos: el Centro de Innovación y Desarrollo se independizó de la empresa matriz. Esta decisión estructural representa el compromiso de Honda con la innovación a largo plazo, ya que con ella la compañía dejaba de depender de una única mente creadora, la de su fundador Soichiro Honda, para establecer un sistema de desarrollo en el que pudieran combinarse los talentos de expertos procedentes de diferentes campos.

“El hombre que construyó la Economía de Posguerra”

El desarrollo de los prototipos de coches Honda iba en viento en popa cuando en 1961, los planes del Ministerio de Comercio e Industria (MITI) japonés pusieron en jaque el sueño.

Con el propósito de preparar determinados sectores económicos para la entrada en el mercado global, el gobierno preparó la conocida como la Ley de Promoción de Industrias Específicas, entre las cuales estaba la industria automotriz, que pretendía limitar la entrada de nuevas empresas al mercado nacional.

A Soichiro Honda, el cual estaba convencido de que era la libre competencia lo que haría fuerte a la industria, una ley como aquella le parecía inaceptable. Años más tarde, en una entrevista emitida por televisión en 1983 y reemitida en 1995 bajo el título “El hombre que construyó la Economía de Posguerra”, Honda explicó:

“No podía entenderlo en absoluto. ¡Al infierno con la Ley de Promoción de Industrias Específicas! Yo tenía el derecho a fabricar automóviles, y ellos no podían aprobar una ley que permitía fabricarlos únicamente a los fabricantes ya existentes y nos prohibía a nosotros hacer lo mismo. Éramos libres de hacer exactamente lo que quisiéramos. Además, nadie podía garantizar que los que estaban en el poder lo estarían para siempre. Mira la historia”

I+D a contrarreloj

Pero las estrategias de presión de Honda no impidieron que el gobierno presentara la ley, que en caso de aprobarse podía suponer un gran obstáculo para la evolución de la compañía. Sólo quedaba un camino posible: conseguir datos de producción de automóviles suficientes para permitiera a Honda operar en caso de que la ley fuese aprobada.

En enero de 1962, una apresurada orden llegó a la Tercera División: había que comenzar a producir lo antes posible. El equipo, que había crecido de siete a quince ingenieros, se sumió en procesos de desarrollo a contrarreloj para cumplir con el plan: exhibir cuatro prototipos (dos de minicoches deportivos y dos de minicamiones) a mediados de año.

Un hito y un sueño

Junio llegó, y aunque algunas partes estaban aún en construcción, los nuevos modelos estaban sobre la pista para celebrar el preopening del circuito de Suzuka, a punto de ser inaugurado. El primer S360 arrancó con el mismísimo Soichiro Honda al volante y Yoshio Nakamura, jefe de desarrollo del proyecto, como acompañante.

Aquella vuelta sobre la pista simbolizó simultáneamente el primer paso de Honda para convertirse en empresa de automoción y la realización del sueño de su fundador.

El deportivo Honda S360, junio de 1962

El deportivo Honda S360, junio de 1962

La recta final

El Salón del Motor de Tokio de 1962 fue muy especial para la compañía. Allí presentó los prototipos de sus primeros coches: los minis deportivos S360 y S500 y el minicamión T360. Medio año más tarde, Honda lanzó una gran y mítica campaña para impulsar las ventas y la producción, y garantizar así su entrada en el mercado. En agosto de aquel año salió a la venta el Honda T360, el primer vehículo de cuatro ruedas de Honda, seguido del S500 en octubre.

Había nacido un fabricante de coches que ya tenía la vista puesta en el mercado internacional, al que se lanzaría tan sólo tres años más tarde con el N360. El gobierno japonés siguió intentando sacar adelante su propuesta de Ley de Promoción de Industrias Específicas, pero ésta nunca llegó a aprobarse. En la historia de Honda, sin embargo, esta ley que nunca existió jugó un papel determinante como estimulante del espíritu de superación de la compañía.