enero 28, 2021

Minimalismo: un valor en el origen de los sueños de Honda

Máxima comodidad para las personas, mínimo espacio para la maquinaria. Durante décadas, el lema minimalista de Honda ‘Man maximum, machine mínimum’ se ha utilizado para explicar la filosofía de la compañía y el éxito de sus productos. Pero, ¿de dónde surge este lema?

Japón, año 1964: Honda lanza al mercado su primer minicoche de producción masiva, el ya mítico N360. Que no os engañe el apelativo «mini»: el N360 fue un gran coche. Aunque no se comercializó nunca en España, revolucionó el mercado doméstico y marcó para siempre la personalidad de la compañía tal y como hoy la conocemos.

Honda creó el N360 en pleno boom de la motorización en Japón, cuando se empezaba a expandir la idea de que todo ciudadano japonés debía tener en su vida las llamadas «3 C’s»: coche, aire acondicionado y televisión a color (car, cooler and color TV, en inglés).

El coche del pueblo

La ley establecía límites mecánicos y de tamaño para los minivehículos que había que respetar: cilindrada de 660 cc, y máximo 3,4 metros de largo, 2 metros de alto y 1,48 metros de ancho. Se podría pensar que no había demasiado margen para innovar, y sin embargo la mente del ingeniero y fundador de la compañía, Soichiro Honda, sí lo veía.

Soichiro Honda decía: “Incluso si un automóvil de este tipo fuera compacto, es evidente que no podemos hacer que las personas sean más compactas de lo que son. Por lo tanto, es difícil hacer un automóvil realmente compacto”. “Los minivehículos que se han fabricado hasta ahora en Japón no son de ninguna manera apropiados para las carreteras nacionales. Carecen de potencia suficiente. La fuerza del motor controla las emociones del conductor. Cuando hay una falta de potencia le quita la capacidad de adelantar, lo que se convierte en causa de accidentes”.

Honda establecía así los dos criterios principales que guiarían el diseño del N360: el valor de la potencia del motor y la importancia de conseguir la máxima amplitud posible en el espacio interior.

Diseñar a partir de la cabina

Para poder asegurarse de poder incluir asientos cómodos para cuatro personas, Hideo Sugiura, entonces asistente de director en el Centro de I + D de Honda, sugirió: “¿Por qué no diseñamos un automóvil a partir de la cabina?” Y así se hizo: la carrocería se diseñó separando el espacio del automóvil en tres secciones: un compartimento para el motor lo más pequeño posible, una cabina comparativamente grande y un maletero para llevar equipaje. Las ruedas se empujaron lo máximo posible hacia las cuatro esquinas del vehículo y, para evitar el uso innecesario de espacio interior, se decidió utilizar la tracción delantera. A partir de estas ideas iniciales, la investigación sobre el diseño de la carrocería fue progresando.

Los cinco requisitos, influidos por la filosofía de la marca, eran los siguientes: precio razonable, manejo fácil, máximo rendimiento del motor, seguridad en vías rápidas y diseño compacto, pero cómodo de conducir.

De Japón al mundo

El sexto requisito de Honda, aunque no estaba escrito, era el un estilo moderno. Aunque el N360 se había ganado a las pocas semanas de su debut el cariñoso apodo de “Enu’koro (Little Puppy N)”, Soichiro Honda quería que la gente se sintiera aún más cerca del coche. Quería que les impresionara.

El modelo resultante fue el minivehículo más espacioso y cómodo de su categoría, fácil de conducir, equipado con mecanismos de seguridad activa y con un rendimiento del motor superior a los mejores kei cars del momento. Sin embargo, no fue hasta diciembre de aquel mismo año que Honda reveló la característica más sorprendente de su nuevo automóvil: un precio muy inferior al de la competencia. Forma parte de la filosofía de Honda siempre empujar las barreras del coste, sin embargo detrás del precio había algo más. En 1969, tan sólo unos meses antes de que Neil Armstrong pisara la luna, el icónico Honda N600, una variante del N360 diseñada para el mercado global, se convertía en el primer coche de la compañía a la venta en Estados Unidos.

Potencia y vivos colores

La sorprendente potencia del motor, el espacioso interior y el precio asequible no fueron las únicas innovaciones del N360. En el apartado de diseño, el primer minicoche de Honda se ofrecía por primera vez en 13 colores diferentes, lo que marcaría para siempre las mentes de los conductores, y la imagen de las carreteras de Japón, que hasta entonces veían más bien pocos coches de colores llamativos.

El N360 fue también el debut del eslógan «Colorful Honda», en principio pensado para promocionar específicamente el modelo, que se convirtió en un lema corporativo, y casi podríamos decir en filosofía y tradición de la marca.

El debut de Honda en el mercado de los kei cars no dejó a nadie indiferente. Antes de su lanzamiento, el mercado de minicoches japonés era de menos de 10.000 vehículos, una cifra que creció exponencialmente con la llegada del modelo de Honda. En mayo, tres meses después, el mercado contaba ya con más de 18.000 coches. Aquel mismo mes, se matricularon 5.570 unidades del N360, que se convirtió así en líder del segmento.